Aperçu du sujet
El Club Baskerville Nacho había fundado hacía cuatro años, en compañía de su tía Pau –bibliotecaria jubilada, adicta a las novelas de misterio– una publicación en Internet, El Club Baskerville, Revista de detectives y sabuesos, cuyo éxito había ido creciendo de forma inesperada y abrumadora. Tanto que los dejaba pasmados1,
El Club Baskerville Nacho había fundado hacía cuatro años, en compañía de su tía Pau –bibliotecaria jubilada, adicta a las novelas de misterio– una publicación en Internet, El Club Baskerville, Revista de detectives y sabuesos, cuyo éxito había ido creciendo de forma inesperada y abrumadora. Tanto que los dejaba pasmados1, a él y a su tía. El objetivo del sitio era hacer un seguimiento de los crímenes 5 reales que se cometían a diario en el país y, con la ayuda de los internautas, muchos de los cuales se hallaban en las inmediaciones del lugar del crimen, contribuir a resolverlos. Cuando pusieron en marcha el invento lo hicieron para matar el tiempo y divertirse durante las vacaciones de verano en las que Nacho –un viajero empedernido que todos y cada uno de los meses de agosto de su vida, desde que tenía dieciocho años, había salido pitando2 con rumbo a algún destino extravagante y 10 exótico del planeta– se encontró con que no disponía ni de un chavo3 para viajar al extranjero, como era su costumbre, y tuvo que quedarse en casa. Su tía Pau nunca salía del enorme caserón que habitaban (excepto al pueblo, a comprar o a hacer gestiones, y eso si no le quedaba más remedio: alegaba que el mundo era cada vez más hostil), y no tenía el agradable hábito de proporcionarle a Nacho estipendios regalados. No por tacañería4, sino porque estaba convencida de que la escasez, la 15 penuria y las privaciones en general suelen suponerle a toda mente abierta un gran impulso para buscarse la vida. O sea, sin un euro en el bolsillo y desesperado por conseguirlo. Ese verano se pusieron manos a la obra y organizaron la página –total, era gratis– más por distraerse que por otra cosa. Recogieron todas las fechorías que notificaban los periódicos en las que se decía que aún no habían detenido a los culpables, así como cualquier noticia relacionada que 20 se hallara en la red o en papel impreso, mandaron el enlace de la recién creada revista a todos sus contactos por correo electrónico, y procuraron animar el espacio entre los dos escribiendo comentarios sobre cada uno y elucubrando un poco al tuntún sobre todos ellos. La sorpresa vino cuando la revista se fue animando con la participación de cientos de internautas, mucho más empeñados en hacer justicia que los aburridos tía y sobrino. 25 La