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Español, inglés y…náhuatl1 Francisco Corta, desde que aprendió a hablar, manifestó una peculiar tendencia a hacer preguntas. No se le acababa la curiosidad y preguntaba por las razones de prácticamente todo. Cuando no se las daban, las investigaba hasta llegar a las últimas consecuencias. Sus dieciséis años lo sorprendieron en
Español, inglés y…náhuatl1 Francisco Corta, desde que aprendió a hablar, manifestó una peculiar tendencia a hacer preguntas. No se le acababa la curiosidad y preguntaba por las razones de prácticamente todo. Cuando no se las daban, las investigaba hasta llegar a las últimas consecuencias. Sus dieciséis años lo sorprendieron en la ciudad de México, la más grande y conflictiva en la 5 que hubieran vivido él y sus padres hasta ese momento. Con unos problemas de tránsito fenomenales, un elevado índice de inseguridad, una sobrepoblación que incitaba a restregarse los ojos2 para asegurarse de que esos ríos humanos que diariamente se sumergían en las estaciones del metro eran ciertos; y, al mismo tiempo, una cultura fascinante y un mosaico de tipos humanos que desfilaban ante los ojos asombrados de Francisco cada vez que salía a la calle. Lo que no era fácil, porque debía salir 10 acompañado de un guardaespaldas3 asignado por el gobierno de México. Norberto Tecuhtli se llamaba el guardia, y era un hombre de cuarenta años proveniente de una familia agricultora del estado de Tlaxcala. Hombre de pocas palabras, su mirada guerrera recordaba las pupilas flameantes de las águilas esculpidas por los antiguos aztecas. Estaba acostumbrado a hablar con monosílabos y a ser considerado una estatua. A los pocos días de ser el guardia personal de Francisco, Norberto había caído subyugado 15 en la red4 de preguntas llenas de interés que tendía el joven. ¿Cuál es la mejor temporada para sembrar en Tlaxcala? ¿Qué significa tu apellido? ¿Viven tus padres? ¿Hablas náhuatl? ¿Cuánto tardas en desplazarte de tu casa al lugar donde trabajas? ¿Tienes hijos? ¿Has sido agricultor como tu familia? ¿Por qué trabajas como guardaespaldas? Preguntando, Francisco se enteró de que Norberto salía de madrugada de su casita en Tlaxcala 20 para cumplir con su trabajo de guardaespaldas –guarura, como supo Francisco que se les llama en México a los guardias personales–, que tenía dos hijos varones que cursaban Primaria, que su esposa se quedaba en casa, que había hablado náhuatl y lo había olvidado, y que solamente lo recordaba cuando visitaba a su padre, don Ramón Tecuhtli: anciano y ciego. Que seguía siendo agricultor, y que dejaba los campos sembrados para ganar dinero en la ciudad de México con un oficio peligroso. 25 – ¿Peligroso? – Abundan los asaltos5, sobre todo en las zonas donde vive la clase alta. Y Francisco también se enteró de