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TEXTO 1 España, 1954. Isabel es una adolescente de familia aristócrata, de educación muy conservadora y estricta. —Isabel, he dicho que no y no se hable más —Clara de Arzaga miró a su hija con desaprobación—. No vas a estudiar ninguna carrera; tu padre y yo siempre tuvimos claro lo
TEXTO 1 España, 1954. Isabel es una adolescente de familia aristócrata, de educación muy conservadora y estricta. —Isabel, he dicho que no y no se hable más —Clara de Arzaga miró a su hija con desaprobación—. No vas a estudiar ninguna carrera; tu padre y yo siempre tuvimos claro lo que queríamos para vosotras y esto no entró jamás en nuestros planes. 5 Clara se levantó y con la cabeza hizo un gesto a su hija para darle a entender que la conversación había terminado, porque ella había dicho la última palabra. Pero Isabel, que acababa de cumplir sólo un día antes dieciocho años, no se movió de su sitio. Ése era el primer enfrentamiento entre ellas en su vida y, después de lo que 10 había sufrido y aprendido durante la larga temporada en que su madre permaneció al margen de todo, trastornada por la muerte de William, no pensaba dar ni un paso atrás. Contempló a su madre con una expresión hostil y habló con claridad: —Me da igual, mamá, me voy a estudiar a Madrid tanto si te gusta como si no. 15 Quiero ser médico y lo voy a ser —afirmó tercamente calculando cuánto le quedaba de debate dialéctico para que Clara, hastiada1, tirara la toalla2. Ahora, después de haberla visto descontrolada, sin la máscara de buena educación, veía con claridad su naturaleza inconstante y terca3, además de no demasiado inteligente. No dudaba de que vencería en la discusión y de que ir a estudiar a Madrid era ya algo hecho. 20 —No sé qué se te ha perdido en Madrid, lejos de nosotras y de esta casa, que es adonde perteneces —pero, como el gesto decidido de su hija no cambiaba, Clara decidió atacar con un nuevo argumento que esperaba definitivo—: ¿No te das cuenta de que en Madrid no serás nadie, de que te convertirás en una más? Aquí eres querida y respetada, y muchos, pese al luto4 que ahora mantenemos y a tu 25 rebeldía, estarían dispuestos a hacerte una buena oferta matrimonial. ¿Quieres tirar todo eso por la borda5 por el afán de estudiar una carrera? —Sí, mamá, precisamente se trata de eso: no me veo siendo el florero6 que adorne el matrimonio de nadie. Quiero emprender mi propio camino. Ya te lo he dicho: voy a estudiar Medicina y a seguir mi propio rumbo7. Josefina Aldecoa, Hermanas, 2008 Edición 2009 Santillana