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Texto 1 Española en Alemania La madre de Ana emigró a Alemania por los años 60 y ahora vive en España. Está hablando con su hija Ana de aquella época. Aunque no lo creas, yo era una mujer muy moderna para aquellos tiempos. Escandalizaba a los vecinos conduciendo la Vespa
Texto 1 Española en Alemania La madre de Ana emigró a Alemania por los años 60 y ahora vive en España. Está hablando con su hija Ana de aquella época. Aunque no lo creas, yo era una mujer muy moderna para aquellos tiempos. Escandalizaba a los vecinos conduciendo la Vespa enfundada en mis pantalones1. ¡Sí, yo, tu madre! No me pongas esa cara, que yo también fui joven. ¿Qué os pensáis, que nacimos con el delantal puesto2 y con una sartén3 en la mano? Estás 5 muy equivocada, que también tuve diecisiete años y mis novios... Bueno, pues un sacerdote me habló de la posibilidad de trabajar en el hospital militar de Frankfurt. Necesitaban enfermeras y allí podría estudiar. ¿Alemán? ¿Yo? Pero hija, lo que yo sabía era un poco de inglés que me habían enseñado las monjas en el colegio de señoritas. Lo más difícil fue convencer a Carmencita y a Mary Pili, porque yo sola no 10 me iba. Las tres semanas anteriores a nuestra salida fueron una tortura. Nuestra partida se convirtió en un acontecimiento en Zamora y tu abuelo andaba rezongando4 y malhumorado y sólo hablaba para decir gritando: “¡Si la niña no tiene ninguna necesidad, lo tiene todo, todo... el piano, la Vespa... hasta el ajuar5!” Total, que nos fuimos y allí estábamos las tres en el autobús camino a Alemania con 15 nuestros sombreritos, los cuellitos de puntilla, y los guantes bien colocados, la maletita debajo del asiento y los bocadillos de tortilla y pimientos para el viaje... Cuando al llegar abro la maleta delante de todas y encuentro el chorizo y el jamón que me había metido la abuela... ¡casi me muero de la vergüenza6! Y mira, pues al final nos vino bien porque no puedes imaginarte el hambre que pasamos. 20 Lo tenía todo. Todo menos la libertad para elegir mi destino. Y elegí emigrar. Claro que es diferente, sobre todo al principio. De vivir en una pequeña ciudad como Zamora donde conoces a todo el mundo a desenvolverte en una ciudad tan grande como era Frankfurt...Y las compras... la comida... el idioma... el alemán no se aprende en un día y el no poder comunicarte y expresarte era lo peor. En el hospital 25 tenía una compañera de turno que era italiana y nos entendíamos de maravilla. Ella en su lengua y yo en la mía. Comparándolo con hablar en alemán,