Aperçu du sujet
DOCUMENTO A Trabajadores mexicanos en los Estados Unidos Muchos mexicanos sufren explotación en los Estados Unidos por no tener la ciudadanía estadounidense. Se denunció que los trabajadores agrícolas mexicanos son los peor pagados en los Estados Unidos a pesar de que son los responsables de cultivar los alimentos que se
DOCUMENTO A Trabajadores mexicanos en los Estados Unidos Muchos mexicanos sufren explotación en los Estados Unidos por no tener la ciudadanía estadounidense. Se denunció que los trabajadores agrícolas mexicanos son los peor pagados en los Estados Unidos a pesar de que son los responsables de cultivar los alimentos que se consumen y exportan en ese país, donde son reclutados por contratistas que trabajan al margen de la Ley1. 5 Sus jornadas de trabajo se extienden de 8 a 15 horas diarias, muchos se desplazan de una región a otra de acuerdo con las cosechas estacionales2, se enfrentan a la negativa patronal a organizarse y, de acuerdo con varias organizaciones que los representan allá, sufren índices cada vez mayores de enfermedades respiratorias, pérdida de la audición causada por el ruido, trastornos de la piel, ciertos cánceres, la exposición a productos químicos y 10 enfermedades relacionadas con el calor. Todo ello obedece a que su trabajo demanda un gran esfuerzo físico, pues para poder plantar, cosechar y empacar los cultivos es necesario inclinarse y extender los brazos durante largas horas, sin descartar3 que muchos de ellos son niños con tan solo 12 años de edad. Con la gravedad de que la mayoría de los trabajadores agrícolas son confinados en 15 viviendas4 inseguras e insalubres y de que las mujeres son víctimas de acoso sexual. vanguardia.com.mx, 4 de mayo de 2014 1 al margen de la Ley: en marge de la loi 2 las cosechas estacionales: les récoltes saisonnières 3 descartar = ici, olvidar 4 viviendas: des logements 16ES2TEMLR1 2/6 DOCUMENTO B Juicios y prejuicios1 Miss Amy Dunbar vive en los suburbios de Chicago y emplea a criadas2. Solo su sobrino3 suele visitarla. —¡Diles que no estoy aquí! ¡Diles que no quiero verlos! ¡Diles que no quiero ver a nadie! Un día, nadie más llegó a visitar a Miss Amy Dunbar. Los criados, que siempre duraron poco en el servicio de la anciana, también dejaron de presentarse. Se corrió la voz sobre el difícil 5 carácter de la señorita, su racismo, sus insultos. —Siempre habrá alguien cuya necesidad de empleo sea más fuerte que su orgullo. No fue así. La última sirvienta, una muchachita de quince años llamada Betsabé, se pasó el mes en casa de Miss Dunbar llorando. Cada vez que atendía el llamado a la puerta, los cada vez más raros visitantes primero miraban a la muchacha bañada en lágrimas e