Aperçu du sujet
Documento 1 Un paisaje espectacular Antes de aterrizar en San José, capital de Costa Rica, Ariadna, una joven española, está hablando con un nativo... –Yo soy costarricense y aquí estamos habituados a estas tormentas, a apreciar su belleza y sobre todo a felicitarnos de que no se conviertan en huracanes,
Documento 1 Un paisaje espectacular Antes de aterrizar en San José, capital de Costa Rica, Ariadna, una joven española, está hablando con un nativo... –Yo soy costarricense y aquí estamos habituados a estas tormentas, a apreciar su belleza y sobre todo a felicitarnos de que no se conviertan en huracanes, sabe, que aquí tenemos costumbre. Verá usted lo verde que es el país. Pues se lo debemos a tanto aquatamal como nos cae, clima tropical, sabe, muchas lluvias. Y está usted llegando en la 5 mera temporada. Y fíjese qué belleza, mire, allí al fondo, por debajo de las nubes, todo el horizonte rojo y violeta sobre el Pacífico. Ariadna […] giró la cabeza para mirar por la ventanilla. Efectivamente, al fondo, debajo de aquellos negros nubarrones cuya dimensión y profundidad la sobrecogieron, se extendía un mar plateado que brillaba con una intensidad admirable bajo todas las 10 posibles tonalidades del fuego. Se acercaba el atardecer y el sol, grande e intensamente rojo, caía a velocidad notable, como buscando refugio tras el océano. El avión descendía también a velocidad de aterrizaje y, atravesando los negros nubarrones, se iba situando en un mundo por debajo de ellos, iluminado por aquella bola de fuego incandescente que teñía de todos los 15 colores las montañas y los volcanes que ahora Ariadna distinguía, encogida de emoción en su asiento, superados ya los baches, atravesadas las turbulencias […]. Pudo ir distinguiendo montañas casi azules, a fuerza de aire puro, los verdes cafetales y los bosques cerrados, los cráteres de los volcanes y los valles profundos, medio a oscuras a esa hora en que ya casi no es de día y al fondo, siempre cambiantes, 20 los colores de aquel su primer atardecer en Costa Rica. […] El avión se acercaba a la pista. Ariadna miraba extasiada, ya casi en la penumbra, las casitas rurales y los campos cultivados en las laderas de las montañas que rodean el Valle Central, donde se encuentra San José. José María Mendiluce, Pura vida, 1998. 17ES2TEIN1 Page 2 sur 6 Documento 2 Ha cambiado este pueblo Algunos días después de su llegada a Costa Rica Ariadna visita Puerto Viejo en el Caribe. A Ariadna le interesó sobremanera1 un hombre negro mayor, gastado, gordo y con una gorra en la cabeza, como de marinero, que con los ojos saltones y sentado en su mismo banco, saludaba, sonreía y comentaba, sin importarle