Aperçu du sujet
Document 1 UNA MUJER LUCHADORA Una campesina, que no sabe leer ni escribir, ganó una batalla contra una multinacional peruano-estadounidense que quería expulsarla de su tierra. Una campesina de la sierra norte de Perú fue galardonada con el Premio Goldman de medio ambiente, un reconocimiento a la lucha que ha
Document 1 UNA MUJER LUCHADORA Una campesina, que no sabe leer ni escribir, ganó una batalla contra una multinacional peruano-estadounidense que quería expulsarla de su tierra. Una campesina de la sierra norte de Perú fue galardonada con el Premio Goldman de medio ambiente, un reconocimiento a la lucha que ha llevado contra las grandes corporaciones mineras que la han privado de su derecho a vivir en paz. Máxima Acuña, que ha llegado hasta los altos tribunales en Perú por defender su 5 tierra, fue reconocida por “sus esfuerzos sostenidos y significativos para proteger el medio ambiente natural, a menudo con gran riesgo personal”, según dice la página del Premio Goldman. Casi dos décadas después de que Máxima y su esposo compraran una tierra al norte de Perú, una multinacional tocó a su puerta exigiéndoles que dejaran su propiedad, 10 pues el lugar iba a ser sometido a explotación minera. “Cuando Máxima se negó1, fue sometida a la brutalidad de la minera. Llegaron fuerzas armadas a destruir su hogar y pertenencias, y la golpearon a ella y a una de sus hijas hasta dejarlas inconscientes”, según la web. Después de eso, la mujer fue acusada por una corte2 de ocupar ilegalmente el 15 terreno (que era suyo) y fue condenada a tres años de prisión y a pagar una multa de casi 2.000 dólares, “una suma enorme para una agricultora de subsistencia en Perú”. Máxima vivía de sembrar papas3 y otros cultivos, tenía vacas y a menudo salía al pueblo a vender los productos que cosechaba en las mismas tierras que el Proyecto minero Conga quería para almacenar4 residuos, producto de la explotación, lo que afectaría a la Laguna Azul y 20 los páramos5 de Cajamarca en su diversidad biológica. En 2014, una corte falló a favor de Máxima: su condena fue anulada y una corte detuvo su desalojo6. Viviendo en su tierra, tiene que enfrentar amenazas y hostigamiento por parte de la minería y sus fuerzas de seguridad privada y militarizada. “Las compañías mineras han construido un cerco alrededor del terreno de Máxima, restringiendo su 25 capacidad de desplazarse libremente en la región. Han destruido sus cultivos de papa, y mantienen una estrecha vigilancia sobre su propiedad para impedir que ella siembre7 más”. El Proyecto Conga hasta el momento no ha podido seguir adelante y la comunidad se ha solidarizado con Máxima en la lucha por proteger los páramos de